Subes ideas sueltas, hablas de tu oferta sin llevar a la persona de un punto a otro, y acabas repitiendo contenido sin generar acción. Porque vender en stories no es “tener buenas ideas”. Es saber qué decir, en qué orden y con qué intención para guiar a la persona hasta la decisión. Y eso solo ocurre cuando hay una estructura detrás.